elcaminantehn mayo 5, 2018

El primer Premio Nobel de la Paz se concedió hace un siglo a Henry Dunant y Frédéric Passy, con lo que se honraban dos aspectos diferentes de la lucha contra la guerra: el esfuerzo por limitar el sufrimiento de las víctimas de la guerra mediante la acción humanitaria, en particular con la creación de la Cruz Roja; y el combate contra la guerra misma, o pacifismo. El artículo hace un seguimiento de la historia de la candidatura de Dunant y de la incomodidad que ésta suscitó en Ginebra. En efecto, aunque reconocía los méritos de Henry Dunant por promover la idea de lo que ulteriormente se convertiría en el Movimiento de la Cruz Roja, el CICR, con Gustave Moynier como su Presidente, consideraba que el Comité Internacional mismo debería ser el candidato para el Premio de la Paz. El intento de postular a la institución (y no a la persona de Henry Dunant) no tuvo éxito, como tampoco lo tuvo la candidatura de Moynier al año siguiente. Con todo, el CICR recibió el Premio Nobel de la Paz en 1917, en 1944 y, junto con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, en 1963 (el año del centenario de la Cruz Roja).

Hace cien años, el Premio Nobel de la paz fue otorgado conjuntamente a Henry Dunant y a Frédéric Passy, rindiendo así homenaje a dos aspectos conjugados de la lucha contra la guerra, la atenuación de sus efectos mediante la institución del Movimiento de la Cruz Roja y la abolición de sus causas mediante la propagación de ideas pacifistas. Era la primera vez que se otorgaba esta pres tigiosa distinción. La segunda mitad del siglo XIX fue testigo del desarrollo de sociedades para la paz y de organizaciones humanitarias. Podemos imaginar el aprieto en que se vio el comité del Parlamento noruego ( Storting ), encargado de otorgar el premio, ante la cantidad y la calidad de los candidatos, que por distintas razones, habrían merecido ser galardonados. El Comité Internacional de la Cruz Roja también se presentó, a título colectivo, el mismo año que Henry Dunant; mientras que Gustave Moynier presentó a su vez su candidatura durante los años siguientes. Examinaremos aquí las circunstancias que rodearon estas distintas presentaciones.

En la sesión del 13 de febrero de 1901, tras ser de conocimiento del CICR, por los medios de prensa, que Henry Dunant era candidato al Premio Nobel de la paz, el CICR se preguntó si era conveniente presentar la candidatura de Gustave Moynier o la del Comité Internacional. El Comité se inclinó por esta última proposición y decidió proponer al profesor Alfred Martin, decano de la facultad de derecho de la Universidad de Ginebra, que emprenda la tarea de hacer los trámites necesarios ante el Comité Nobel del parlamento de Noruega, y encomendó a Paul Des Gouttes, secretario general del CICR, entrevistarse a ese respecto con Alphonse Dunant, secretario adjunto del Departamento de Política Federal en Berna.

Alfred Nobel falleció el 10 de diciembre de 1896 en San Remo, a la edad de 63 años. Lo estipulado en su testamento, fechado el 27 de noviembre de 1895, se difundió rápidamente. Concretamente, el gran industrial sueco dedicaba los réditos de su fortuna a la fundación de cinco premios internacionales, destinados a recompensar los trabajos más útiles para la humanidad en los ámbitos de la física, de la química, de la fisiología o de la medicina y de la literatura; en quinto lugar, había de galardonarse a “la personalidad que habría contribuido más o mejor a la unión de los pueblos , a la supresión o a la reducción de los ejércitos permanentes, a la reunión y a la propagación de congresos para la paz”. Estas últimas disposiciones constituían el Premio Nobel de la paz.

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