Madres defienden su derecho a amamantar en público.

Raro es el mes en que no aparece algún nuevo estudio sobre las bondades de este “oro biológico” que acompañará a la persona para siempre, un auténtico regalo para toda la vida. De hecho, si se empezase a amamantar a cada niño en la primera hora tras su nacimiento, dándole solo leche materna durante los primeros seis meses de vida y continuando con el pecho combinado con otros alimentos hasta los 2 años (la recomendación de la Organización Mundial de la Salud, OMS), cada año se salvarían en el mundo las vidas de 800,000 niños menores de 5 años.

Lo recuerda el informe Capture the moment, publicado este martes con motivo de la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia que se celebra en todo el mundo del 1 al 7 de agosto.

¿Por qué, entonces, tantas mujeres tiran la toalla? Menos del 40% de los lactantes menores de seis meses reciben leche materna como alimentación exclusiva, de acuerdo con la OMS, que recuerda que a amamantar también se aprende.

Pero episodios como el ocurrido la pasada semana, cuando dos mujeres que amamantaban a sus bebés en una piscina pública recibieron la visita de la policía, ayudan a entender la reticencia de algunas mujeres, al tiempo que dejan claro que existe todavía una gran entre buena parte de la población sobre las bondades de la lactancia.

Menos del 40% de los lactantes menores de seis meses reciben leche materna como alimentación exclusiva, de acuerdo con la OMS.REUTERS / Juan Carlos Ulate

“ Si los riesgos de no apoyar la lactancia fueran más conocidos, se impulsarían las medidas de apoyo”, señala María Teresa Hernández, coordinadora de la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia ( IHAN). “Siempre se habla de beneficios, pero no es lo mismo que hablar de riesgos”, apunta la pediatra.

“A nadie se le ocurre hablar de los beneficios de respirar frente a no respirar. Se trata de respirar para vivir. La lactancia es la forma natural de alimentación en los primeros meses. Cuando lo natural se altera en etapas tan tempranas de la vida, se altera también el desarrollo, disminuyen las defensas del bebé y aumentan los riesgos de enfermedad en madre e hijo”.

El biberón no es equiparable a la leche materna…

Un comité de expertos de Naciones Unidas declaró el año pasado que la lactancia materna es un derecho humano para la madre y el bebé, y pidió a los gobiernos que emprendiesen “acciones urgentes para parar el marketing engañoso, agresivo e inapropiado” de los sustitutos de la leche materna, en una “industria global multimillonaria”. “Muchas veces estas empresas confunden a las madres, y estas toman malas decisiones, impidiendo que ambos, madre y bebé, disfruten de los beneficios para la salud que ofrece la lactancia materna. Los gobiernos no combaten, a pesar de que pueden, la comercialización de estos productos. Y les instamos a que lo lleven a la práctica”.

Digan lo que digan abuelas y demás familiares

“Te crié con biberón y has crecido bien linda”. Esta frase, que muchas madres hemos escuchado en boca de abuelas y otras familiares, puede provocar que en un momento de flaqueza –y quién no lo tiene tras dar a luz– algunas mamás recientes sucumban a la leche artificial. En esos momentos de dificultad en los que aparecen las grietas o mastitis (inflamación de mama), suele haber alguien a tu alrededor que te aconseja abandonar. La OMS es muy clara en este sentido: las preparaciones para lactantes no contienen los anticuerpos que hay en la leche materna. “Los beneficios de la lactancia materna para las madres y los niños no pueden obtenerse con leches artificiales”, indica este organismo. Mientras que el amamantamiento frecuente mantiene la producción de leche materna, si se usa leche artificial pero de repente se deja de tener acceso a ella, el retorno a la lactancia natural puede ser imposible como consecuencia de la disminución de la producción materna.

El famoso “suplemento”

La subida de la leche se produce dos o tres días después del nacimiento. Hasta ese momento, el bebé se alimenta de calostro (líquido similar a la leche, pero mucho más denso y pegajoso). Es una práctica relativamente frecuente suplementar el calostro con biberones. ¡Error! Con el biberón, el bebé succiona menos el pecho y no tiene lugar el estímulo que provoca que entre en acción el funcionamiento de las hormonas implicadas en la lactancia, la prolactina y la oxitocina. Igualmente extendida está la idea de que si se le da biberón por la noche, el bebé dormirá más tiempo seguido.

Mucho más que alimento

“La lactancia artificial es el experimento más duradero sin grupo de control ni consentimiento informado en la historia de la medicina”. La frase de Frank Oski (1932-1996), catedrático de pediatría de la Universidad John Hopkins y editor de la revista Pediatrics, se repite entre lactivistas como la pediatra Ibone Olza, quien señala que estudios de resonancia magnética muestran las diferencias en el desarrollo de la sustancia blanca cerebral entre niños amamantados y niños no amamantados, e incluso las diferencias entre amamantados 12 meses o más de 15. “El cerebro madura de manera diferente con relación al amamantamiento. La lactancia no es solo la leche, también la estimulación sensorial”, dice Olza.

La lactancia también es beneficiosa para las madres

La lista de ventajas para las mamás es igualmente larga. Por ejemplo, reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovarios, diabetes de tipo 2 y depresión postparto, ayuda a las mujeres a recuperar más rápidamente su peso anterior al embarazo y merma las tasas de obesidad. La lactancia materna exclusiva funciona como un método natural (aunque no totalmente seguro) de control de la natalidad (según la OMS, proporciona el 98% de protección durante los primeros seis meses de vida).

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