La desmonopolización de las “Fake News”.

Con el avance de la tecnología y la aparición de las redes sociales, se ha producido la desmonopolización de los medios de comunicación lo que a su vez ha llevado a la desmonopolización de las “Fake News” (Noticias Falsas).

Lo que alguna vez fue un privilegio exclusivo de los grupos de poder, los cuales creaban, difundían y popularizaban noticias falsas que respondían a sus intereses, ahora ya no lo es; en la actualidad una persona con dispositivo celular moderno y conexión a internet puede hacer una competencia “significativa” y real en la carrera por transmitir y propagar una noticia, sin importar si es de origen verídico o falso.

Como era de esperarse, los grupos de poder no se quedarían tranquilos al ver como pierden el privilegio de clase de crear y propagar noticias falsas, así que utilizan su medio principal de represión, el estado, ahora podemos ver a los gobiernos de los diferentes países donde los oligopolios y monopolios de los medios de comunicación tradicionales están perdiendo las batallas frente a los medios alternativos en las redes sociales, crear leyes y normas de “seguridad cibernética” para intentar frenar el avance de las noticias de oposición.

En Malasia por ejemplo el gobierno aprobó un proyecto “Anti-Fake News 2018” donde se aprueban penas de hasta 6 años de cárcel y multas hasta de 123 mil dólares americanos, para personas o instituciones que difundan “noticias falsas”.

En Francia, el gobierno de Macron ha lanzado guerra mediática y ganar apoyo para intentar aprobar proyectos contra la “desinformación” para evitar la “injerencia extranjera” contra su gobierno.

EEUU ha lanzado una forma de lucha totalmente diferente, ha preferido aplicar sanciones contra las compañías de Facebook, Twitter y Google para inducir que estas compañías limiten el alcancen de las noticias que desfavorezcan al gobierno de la nación norteamericana, y a la vez reducir la influenza rusa en las tendencias económicas, sociales y políticas en Latinoamérica.

La crítica a todos estos proyectos Anti-Fake News es que quedara a juicio de los diferentes gobiernos decidir el grado de veracidad de una noticia, y lo que realmente sorprende es que los gobiernos, que se han caracterizado por ser grandes propagadores de “Fake News’, es decir, de intentar influir en la conformación de la opinión pública difundiendo mensajes dirigidos fueran o no verídicos, se quieran erigir ahora en defensores de la libertad de información. ¿Recuerdan las armas de destrucción masiva de Sadam Husein?

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