elcaminantehn agosto 29, 2018

Andrés Manuel López Obrador puede tener un programa austero para gobernar, pero ante la gente es un verdadero rockstar digno de que todo el mundo vaya a sacarse la foto a la primera oportunidad, como la que se dio en su viaje por vuelo comercial a Tuxtla Gutiérrez para los foros de educación.

Haciéndole honor a su afición beisbolera, López Obrador llega barriéndose en safe al filtro de seguridad. Llega de la reunión con la Conago. Jala su maleta de ruedas y acompañado de César Yáñez, su eterno acompañante desde hace 18 años.

El presidente electo pasa los arcos como un ciudadano más, con la fortuna de que no hay tanta gente para este paso obligatorio.

Ya del otro lado la historia es distinta. Si el tabasqueño esperaba pasar desapercibido entre los cientos de pasajeros, se equivocó.

Basta con que un curioso lo identificara para que comenzara el show más parecido a una estrella del cine o la música, que de un político.

“¿Una foto señor presidente?”. Con esa frase se acercaban las personas que hacen fila entorno de López Obrador. Una, dos, tres y más personas rodeaban al presidente electo, quien estoico posaba.

Las peticiones de la foto variaban, desde quien iba con el esposo que funge como fotógrafo, hasta la selfie. Hay quienes son tímidos y no abrazan al López Obrador conformándose con salir a su lado; pero cuando se quitan sin esperar ni un segundo son reemplazados, fue como una máquina de fotos casi instantáneas.
En un tramo de 10 metros el tabasqueño tarda cinco minutos, lo cual lo desespera de manera notable, no tanto por la gente, sino porque no sabe qué hacer con su maleta. Es Yáñez quien lo salva al llevársela para que así puedan seguir las fotos.

Las palabras al próximo presidente van de todo, desde los deseos de suerte, saludos, juramentos de que se votó por él y hasta unas mujeres le dieron la bendición como si se tratara de su hijo antes de irse a la escuela.

El tumulto de gente genera curiosidad entre los extranjeros; uno de ellos suelta “Who is he?”. A lo que alguien le responde “The next mexican president”, saciando su curiosidad.

Por fin parece que ya acaba la sesión, al abrise de manera notoria el mar de gente. Así llega por fin a la sala de espera para sentarse, no antes si saludar a Marcelo Ebrard quien ya estaba ahí. La calma no dura mucho.

Aprovechando que ya estaba sentado, más personas hacen fila para sacarse la foto. Una familia aprovecha para tomarse curiosa imagen. Como si se tratara de Santa Claus, un padre toma a su hijo y lo sienta en sus piernas mientras lo sujeta con un brazo y el otro lo usa para abrazar al presidente electo.

En la fila hay más gente, como un par de jóvenes que cuchichean entre sí “saca la foto con este teléfono” dice uno “¿Por qué no con el mío?” Le contestan. “Porque el mío es mejor” sentencia el primero.Media hora de foto tras foto, para por fin abordar. Arriba del avión la cosa es más tranquila, lo que permite a López Obrador, una vez en el aire leer y hablar con César Yáñez, quien se sienta a su lado, eso hasta la mitad del trayecto cuando Ebrard toma su lagar.
Ya en la capital chiapaneca, antes de bajar del avión el capitán no tarda en dar su saludo “Bienvenidos al aeropuerto y ciudad de Tuxtla Gutiérrez, y fue un honor haber transportado al presidente electo de México”, mensaje que saca una sonrisa a López Obrador.

Así fue el viaje del presidente electo a Chiapas, que acaba con la última foto, la del personal de tierra del aeropuerto de Tuxtla.

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