elcaminantehn septiembre 22, 2018

Sobrepoblación y recursos finitos son las causas por las que la especie humana podría estar en riesgo de padecer una grave crisis que ponga en entredicho su continuidad en este planeta. Por ello debe comenzar un plan B para pensar en su salvación.

«Es imperativo que atraviese la negrura del espacio para colonizar nuevos mundos a través del cosmos», dice el afamado físico Stephen Hawking, quien ha vaticinado que los próximos 100 años son esenciales para el ser humano en materia de luchar contra su extinción.

Alarmas como el cambio climático, el calentamiento global, una guerra mundial seguida de la detonación de armamento nuclear, el impacto de un asteroide o pandemias mundiales resuenan constantemente en el imaginario social como posibles causas de una catástrofe global que acabe con la raza humana y el planeta entero.

Los factores externos siempre han sido postulados como las causas más probables para que el planeta se libre de la presencia del humano. Sin embargo, hasta hace poco a nadie se le había ocurrido pensar que quizá la extinción pudiera propiciarse a causa de factores internos, es decir, el cuerpo humano presentando anomalías y volviéndose en contra de sus dueños.

Recientes investigaciones realizadas por la Universidad Hebrea y la Escuela de Salud Pública y Medicina Comunitaria Hadassah Braun en Jerusalén han descubierto que en Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y algunos de los países más ricos de Europa, la presencia o el conteo de espermatozoides en el semen de hombres en edad reproductiva ha disminuido más de la mitad en los últimos 40 años (59,3 %).

Llama la atención el hecho de que esta anomalía se presente en países de primer mundo donde la calidad en los servicios médicos y la alimentación se suponen “superiores” a los que existen en continentes más pobres como África o países de América Latina, por ejemplo, donde las cifras no presentan alteraciones.

Las posibles causas de esta disminución de espermas pueden ser la exposición constante a productos químicos y pesticidas, tabaquismo, estrés y obesidad, aunque el estudio no es concluyente al respecto. De ser esto cierto, sería una muestra de cómo la vida actual, caracterizada por un ritmo de trabajo frenético y exigencias cada vez mayores en terrenos económicos y políticos sobre todo, están mermando la salud de hombres que en teoría deberían de estar perfectamente sanos y aptos para una reproducción sin inconvenientes.

Para ahondar en lo anterior, Jonathan Finkelstein, urólogo y andrólogo del instituto médico Halitus, especialista en técnicas de reproducción asistida, menciona: «Para que baje la cantidad de espermatozoides inciden muchos factores de esta época: aumenta el estrés, hay tabaquismo, hay un consumo de marihuana, de alcohol y de cocaína que es mayor al que había hace cincuenta años, hay mayor contaminación ambiental, la alimentación es peor, hay mayor sedentarismo y se duermen menos horas», resume.

Es verdad que en las sociedades más desarrolladas los factores mencionados por Finkelstein se presentan en mayor cantidad: la alimentación se basa en productos con altas concentraciones de químicos y grasas, la contaminación es elevada en las grandes ciudades, la presencia de drogas es constante en hombres jóvenes, el sedentarismo es un problema grave debido a que los empleos en oficinas obligan a los empleados a permanecer largas horas sentados frente a una computadora.

En las sociedades menos aventajadas económicamente, los hombres suelen laborar mayor tiempo en el campo, donde sus físicos se mantienen en activo a lo largo del día. Su alimentación es más natural, libre de químicos y conservadores que alteren las propiedades de la comida. Asimismo, la contaminación en el campo y las zonas rurales es inexistente o en bajas proporciones, lo que provoca una mayor salud entre los pobladores de estas regiones apartadas. Esto podría ser causa de que sus niveles de espermatozoides se conserven intactos.

Las afectaciones de la edad

Es conocido por la ciencia que con el aumento de la edad, la calidad del semen disminuye. Estudios llevados a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de California, en Berkeley reveló que cada año la movilidad de los espermatozoides disminuía en 0,7 % aproximadamente. Los investigadores trabajaron con un grupo de 97 varones entre 22 a 80 años de edad. Entre los primeros la movilidad anormal de los espermas era sólo del 25 %. Entre los participantes de 30 años, la movilidad anormal aumentó al 40 %, mientras que entre los participantes de 60 años hacia arriba, las cifras se situaron entre 60 y 85 % aproximadamente.

El mundo podría convertirse en un lugar de ancianos

Los investigadores revelaron que el estrechamiento en los conductos seminales, las alteraciones en la próstata (factores totalmente normales) y los cada vez más dañinos agentes ambientales pueden jugar un papel negativo para que este fenómeno se presente.
Parece natural que con el paso de los años la calidad y el volumen del semen y los espermatozoides se vean afectados, pero la gran interrogante es por qué esta particularidad, conocida en la medicina como oligozoospermia (pocos espermatozoides en el semen), se está adelantando en las sociedades más desarrolladas. «La imposibilidad de conseguir una gestación en una pareja en edad fértil y con relaciones sexuales normales es un problema cada vez más extendido. Esa falta de descendencia no sólo genera ansiedad, sino que afecta a las relaciones entre los cónyuges», afirma Pedro Caballero, ginecólogo y presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).

Países como Dinamarca se están haciendo viejos

Esta pequeña nación situada al norte de Alemania presenta una tasa de natalidad muy baja. Su población está envejeciendo y se tomaron cartas en el asunto en 2013 para frenar dicha tendencia. Los daneses tiene 46 % más de sexo cuando están de vacaciones que cuando están viviendo su rutina normal en sus hogares.

Es en ese periodo vacacional cuando más se conciben niños de esa nacionalidad. Una empresa llamada Spies Travel lanzó la iniciativa de pagar vacaciones a los daneses en París, un paseo romántico, con el propósito de que las mujeres se embaracen. La campaña se llama “Hazlo por Dinamarca” y es una jugada inteligente que pretende que su población se renueve y rejuvenezca. Incluso las parejas que demuestren que, efectivamente, lograron la concepción de un hijo en esas vacaciones, tienen la oportunidad de ganar un paquete de productos infantiles como premio a su esfuerzo y compromiso nacional

¿Insuficientes cantidades de sexo, problemas de infertilidad o una búsqueda de un nuevo estilo de vida? ¿Qué está llevando a los daneses en particular y a otras naciones europeas en general a ver un descenso en su tasa de nacimientos?

¿Sería drástico suponer que esto podría afectar al crecimiento de la población en los próximas años y ser un factor decisivo en la extinción de la raza humana? De ser esto cierto, una preocupación más se añade a la larga lista de problemas espirituales y medioambientales que el ser humano tiene que solucionar para asegurarse un lugar en el planeta. La solución tal vez no esté en colonizar otros planetas sino en nuestra manera de pensar y actuar hacia la Tierra, situación que se ha vuelto la verdadera causa de que nuestro cuerpo esté siendo alcanzado por los errores cometidos a lo largo de la historia

Acerca de la extinción de la raza humana existen diversas teorías y suposiciones que se aventuran a predecir cómo será nuestro final, tal es el caso de los superhombres del futuro y el fin de la humanidad y las 4 formas en que la estupidez humana puede acabar con el mundo según Stephen Hawking.

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