elcaminantehn octubre 12, 2018

Es habitual observar al pastor Evelio Reyes Hernández reunirse con los altos mandos militares en el Estado Mayor Conjunto o juntarse con su consanguíneo de Gracias, Lempira en la Casa Presidencial en representación de la comunidad evangélica para desarrollar “jornadas de oración” aprovechando su investidura religiosa y su capacidad de manipulación a través del discurso para dar a conocer su cinismo e incondicional respaldo y complacencia a la reelección de su pariente Juan Orlando Hernández, quienes prósperamente han logrado amasar una gran fortuna en los últimos 8 años  entre propiedades, terrenos, proyectos turísticos, y hasta zoológico privado como poderosos magnates y terratenientes en la comunidad de Villa Verde al pie de la montaña de Celáque, zona fuertemente resguardada por militares que merodean el aeropuerto y la base militar ubicada a corta distancia de sus exóticas mansiones donde transitan vehículos de lujo blindados y sin placas que suben y bajan a la ciudad de Gracias.

El doctor Evelio Reyes ha sostenido una estrecha relación con las Fuerzas Armadas en los últimos años a través de múltiples jornadas de oración con el objetivo de persuadir y exhortar a las máximas autoridades castrenses con el capcioso libreto de mantener su compromiso de fortalecer la endeble democracia en el país; no obstante Reyes Hernández ha mantenido una postura ambigua e incoherente en el tema de la reelección presidencial y la responsabilidad de las Fuerzas Armadas de defender la constitución primeramente al cuestionar al candidato liberal Luis Zelaya quien en un acto de humildad pidió perdón públicamente por el Golpe de Estado, sin embargo el osado pastor evangélico se refirió a las palabras de Luis Zelaya de la siguiente manera: “Pedir perdón es parte del discurso, es parte de endulzar los oídos y atraer adeptos, pero personalmente pienso que, en muchas ocasiones, no tenemos que pedir perdón ni retractarnos porque muchas veces nuestras acciones solamente responden al deber”.

Aunque en el caso de violación a la constitución en la reelección de su familiar Juan Hernández no cuestionó la pasividad del deber militar ante el flagrante delito de traición a la patria.

En segundo lugar, las contradicciones de Evelio Reyes salen a la luz al calificar de egoístas e interesados a los que hablaban de reelección hace dos años, citando sus mismas palabras: “No es honesto, no es justo y no es sabio divagarse en estos temas, porque al final es Honduras la que sale perdiendo. Son egoístas porque solamente piensan en sus propios intereses y no piensan en los otros ni en el futuro de Honduras”.

¿Qué hizo cambiar de parecer al líder religioso?  La posible respuesta se encuentra en la Ciudad de los Confines al pie de la montaña de Celáque donde claramente se observan los múltiples privilegios y frívolos placeres que goza el predicador evangélico en uno de los departamentos más pobres del país, donde la tímida comunidad lenca ha sido marginada y vista como mercancía turística y ornamento artesanal. Lujos, comodidades, y protección de un potentado semejantes a los de acaudalados criminales y poderosos narcotraficantes.

Desde 1989, el pastor Evelio Reyes Hernández ha tenido un rol protagónico y eufórico en la  política hondureña previo a las elecciones de Noviembre convocando a los candidatos que aspiran a la Presidencia a un foro cristiano frente a la comunidad evangélica brindándoles la oportunidad de disertar y elevar oraciones por los aspirantes; sin embargo el líder religioso ha dado un giro estratégico a sus actividades religiosas demostrando abiertamente favorecer la ilegal reelección de Juan Orlando Hernández pidiendo al pueblo hondureño no votar por la Alianza de oposición al declarar públicamente: “No votemos por aquellos que hablan siempre de repartir la riqueza que otros producen, pero que no nos dicen cómo producir la riqueza, cómo ahorrar, y cómo invertir, no votemos por aquellos que no respetan la propiedad privada, la libre competencia, la justa ganancia (…),  a la hora de votar vamos a transferir autoridad, poder y soberanía a aquellos que respeten lo que nosotros respetamos y que aman lo que nosotros amamos para no ir en contra de nuestros propios intereses”.

Bajo el polémico y subliminal nombre “Consolidando lo Recuperado” se llevó a cabo la última jornada de oración en el Estado Mayor Conjunto, probablemente haciendo alusión al violento papel de las Fuerzas Armadas durante el Golpe de Estado en defender la democracia de la amenaza socialista y la nueva izquierda que según el acaudalado pastor es contraria e irreconciliable con la creencia judeo-cristiana que abandera nuestra nación tomando en cuenta las sólidas relaciones militares entre Honduras e Israel y el histórico papel geoestratégico del territorio hondureño como base militar de agresión continental por parte de Estados Unidos.

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