elcaminantehn octubre 15, 2018

La extrema derecha radicaliza el discurso de odio y asume niveles cada vez mayores de irracionalismo y oscurantismo. Una foto que está circulando en las redes sociales muestra algunos partidarios de Bolsonaro (PSL) vistiendo una camisa con la imagen del ex presidente Lula (PT) decapitado.

El hecho ocurrió en la ciudad de Espertina, en Piaui cuando un movimiento de simpatizantes colocaban banners del diputado de la edad media por la ciudad. No apoyamos políticamente a Lula y tampoco la estrategia petista. Sin embargo, este tipo de ataque tiene consecuencias para toda izquierda.

Uno de los participantes del movimiento, Hermes Nogueira, hace camisas apoyando la candidatura de Jair Bolsonaro con la imagen del diputado y distribuye gratuitamente a todas las personas que defienden las ideas del parlamentario.

Bolsonaro destila un asqueroso discurso reaccionario. Son innumerables declaraciones racistas, homofóbicas y machistas que incita el odio irracional en sus seguidores. En declaraciones públicas, atacó los derechos de las mujeres afirmando que la mujer debe ganar menos que un hombre e hizo apología a la violación.

También declaró que “sus hijos nunca se relacionar con una negra porque fueron bien educados”, o entonces “qué homosexualidad es falta de una buena paliza”. Bolsonaro ya homenajeó al general torturador de la dictadura militar Brillante Ustra, demostrando toda su irracionalidad y deshumanización.

Esta práctica fascista del discurso de odio es una psicología que tiene por objetivo aprovechar el malestar de las masas ante las consecuencias de la crisis capitalista (desempleo, miseria social, bajo nivel civilizatorio, violencia, desesperanza …), e incitar el odio al conjunto de las organizaciones de izquierda así como a cualquier cosa que represente algún grado de humanismo.

Los defensores de Bolsonaro argumentan que no está involucrado en corrupción. Eso es una falacia. Bolsonaro recibió 200 mil reales de JBS en su cuenta.

Al percibir la propina, repasó el dinero para su partido, que luego depositó nuevamente en su cuenta personal. Esto se llama “lavado de dinero”. Por lo tanto, Bolsonaro también está comprometido en los esquemas de financiamientos de campaña con empresas corruptas. Bolsonaro sueña con destruir los derechos de los trabajadores así como Temer.}

Al mismo tiempo que la derecha se radicaliza, una gran parte de la izquierda todavía busca canalizar las luchas sociales para las urnas. En el caso de que se trate de un problema de salud pública o de salud pública, se debe tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, arrancar algunas concesiones a los trabajadores.

Afirmamos que eso es imposible. El sistema capitalista en crisis ya demuestra que no hay más espacio para conceder a los trabajadores ni las migajas que caen de la mesa de la burguesía. La izquierda necesita radicalizarse y transformar la indignación en lucha y organización contra la derecha y los golpistas que quieren descargar la crisis mundial en la espalda de los trabajadores.

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