Desde el Congreso Nacional, capo y diputado Hondureño ordenó matar al zar antidrogas Julián Arístides González

El exdiputado liberal por Olancho, Fredy Renán Nájera Montoya era un capo mayor que tuvo un papel clave en el asesinato del Zar Antidrogas Julián Arístides González, además de ayudar a trasladar más de 30 toneladas métricas de cocaína a Estados Unidos y dirigir grupos armados que protegían las cargas de droga en Honduras, según un comunicado del Departamento de Justicia.

Explican que Nájera arribó a Estados Unidos el 14 de marzo de 2018; que fue congresista en Honduras desde el 2006 y hasta la fecha de su entrega a las autoridades estadounidenses; y que se declaró culpable por cargos que tienen una pena mínima de 40 años de cárcel.

Desde al menos el 2008 y hasta el 2015, Nájera abusó de su posición como congresista para dirigir actividades violentas y a gran escala de tráfico de drogas en Olancho.

Nájera ayudó a distribuir más de 30 toneladas métricas de cocaína que, junto a sus co-conspiradores, recibía en Honduras a través de diferentes medios y luego la enviaba a Estados Unidos. Para ello, empleaba equipos de seguridad que usaban armas de tipo militar, incluyendo ametralladoras y lanzagranadas, dice el comunicado.

En el mismo periodo Nájera construyó, dio mantenimiento y administró pistas clandestinas en Olancho, que fueron utilizadas pa- ra recibir embarques de muchos cientos de kilos de cocaína enviados desde Venezuela, en aviones y helicópteros.

Luego coordinaba el transporte de esos embarques para ser enviados a Estados Unidos.

También cultivó relaciones criminales con miembros de la Policía Nacional y entre los militares para apoyar sus actividades de narcotráfico. Así pudo obtener información sensitiva que puso a disposición de otros narcotraficantes para evitar arrestos y planificar rutas para llevar la droga.

ASESINATO DEL ZAR

En 2009, Nájera trabajó con los narcotraficantes Sergio Neftalí Mejía Duarte y Leonel Rivera Maradiaga, líder de Los Cachiros, para contratar a miembros de la Policía que asesinaron al general Julián Arístides González, el Zar Antidrogas, quien lo estaba investigando a él y a otros traficantes luego de interceptar en Olancho un avión cargado de cocaína.

En represalia, Mejía Duarte -actuando en representación de Nájera-, contactó a otros narcotraficantes, incluyendo a Leonel Rivera, y pidió su colaboración para matar al Zar y así detener las investigaciones.

Leonel Rivera se encargó de reclutar a los miembros de la Policía Nacional. Poco después, Nájera y Mejía Duarte se reunieron con Rivera Maradiaga. Allí el diputado le dijo al Cachiro que “había hecho un buen trabajo al matar al general Arístides González”.

De inmediato le entregaron 300,000 dólares en efectivo, que tenía en una mesa cercana, para pagar a los policías.

En 2012, Nájera presentó a miembros del Cártel de Sinaloa a funcionarios hondureños que brindaron un acceso casi ilimitado a las instalaciones de envío de mercancías en Puerto Cortés.

Por ello recibió un pago y ayudó a negociar sobornos adicionales para Fabio Lobo, el hijo del expresidente Porfirio Lobo Sosa, dice el Departamento de Justicia. El Cártel de Sinaloa confió en las conexiones del diputado para transportar aproximadamente 10 toneladas de cocaína a través de Puerto Cortés.

En 2013 y 2014, Nájera fue parte de un grupo de actuales y exdiputados que trabajaron con otros traficantes para obtener apoyo político y protección de otros funcionarios de alto rango.

Uno de sus objetivos era instalar a uno de los socios de Los Cachiros como líder del Congreso Nacional para promover políticas amistosas a los traficantes, incluyendo el tema de la extradición.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.