Familia Hondureña: «Estamos acostumbrados a irnos a dormir temprano en Navidad, con el estómago vacío».

Ana María se quedó viuda tiempo atrás. Todos los días se levanta con la ilusión de que su realidad cambie y sea un poco más cómoda, para ella y sus cinco hijitos. Vive en un ranchito levantado con pocos materiales y plásticos, en un barrio pobre, de la periferia de Tegucigalpa. Su situación es realmente crítica. No tiene ni agua potable para cocinar una sopa.

La mujer contó que su hijo mayor, que tiene 13 años, se graduó este año pero no pudo asistir al evento por no tener zapatos para asistir al acto de graduación.

Y no solo es la falta de vestimenta y calzado lo que los afecta. No tienen agua potable, por lo que cocinar se dificulta el triple.

“Estamos acostumbrados a irnos a dormir temprano en Navidad, con el estómago vacío. Confiamos en que algún día esto se revertirá”, confesó la señora.

Así como estas personas viven otras seis millones de Hondureñas y Hondureños que viven con menos de un dólar al día, mientras que cada año se suman más de 300 mi personas a las cifras de pobreza en el país.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.