Volver a levantarlo todo: El reto de Siria de reconstruir todo lo destruido por EE.UU. y sus aliados.

Agencias

La destrucción efectuada por los bombardeos de EE.UU., sus aliados y los grupos financiados para derrocar al presidente sirio muestran un panorama aterrador de lo que puede pasar a un pequeño país cuando es agredido por una coalición de países poderosos.

El sufrimiento del pueblo sirio no ha sido llevado al mundo a través de los medios de comunicación tradicionales controlados por el poder estadounidense, no se hace referencia a los más de 500 mil muertos a manos de las bombas y la metralla de las fuerzas estadounidenses, los mercenarios del ISIS (financiados por EE.UU. según informes de inteligencia) que llegaron de países como Alemania, Inglaterra, EE.UU., Italia y otros.

Los siete años del conflicto armado financiado desde el exterior contra Siria y su población casi no han dejado ninguna huella del país antes de la guerra. El país yace irreconocible: sus ciudades, llenas de escombros y testigos de los recientes combates, requieren la reconstrucción total.

Pero no solo se trata del enorme trabajo para reconstruir el país literalmente. El mayor problema y, al mismo tiempo, la tarea transcendental es reconstruir la economía del país. Antes de que empezara el conflicto armado en Siria, el principal producto de exportación —más de la mitad— era el petróleo. Este también competía en ciertos años con el turismo.

Hoy en día el artículo más exportado son los productos agrarios y las razones son obvias: el país destrozado por la guerra no es capaz de atraer a ningún turista, incluso atrevido, mientras que la industria petrolera se quedó muy afectada por los combates y las sanciones aprobadas contra este país árabe.

Aun así, esta última muestra señales de recuperación y no se puede excluir que en el futuro vuelva a ser uno de los sectores fundamentales para el país. Incluso es posible que el petróleo se convierta en la piedra angular de la recuperación siria a corto plazo, adelantó en una entrevista con Sputnik el exembajador británico en Siria, Peter Ford.

«Siempre se olvida de una cosa: la economía de Siria depende mayormente del sector agrario y de la industria de minerales, sobre todo, el petróleo. Estos son dos sectores industriales que pueden recuperarse bastante rápido de los daños provocados por el conflicto armado», señaló.

Una parte considerable del país goza de condiciones que favorecen al cultivo, el llamado Creciente Fértil. El nivel de precipitaciones, clave de la agricultura, es el mayor en la zona de la costa mediterránea que afortunadamente no ha sufrido mucho por los combates y permanece desde hace tiempo bajo el control gubernamental.

«Los campos, y la agricultura en general, necesitan nada más que la lluvia y paz para prosperar. Por lo cual, creo que precisamente este sector será la base para el renacimiento de la economía siria. El efecto aumentará a medida que regresen los refugiados a su país de origen», prosiguió.

Pueblo, la gran riqueza de Siria
La participación activa de recursos humanos es el requisito más importante para la prosperidad de Siria en el futuro. Si los refugiados sirios no regresan a Siria, las obras de recuperación pueden extenderse por muchos más años, un lujo que el país árabe no puede permitirse

Actualmente más de cinco millones de ciudadanos sirios se encuentran fuera de su país. Huyeron de las atrocidades de esta guerra sin cuartel, sobre todo, a países vecinos como Turquía, El Líbano y Jordania. Otros encontraron refugio en algunos países de Europa, principalmente en Alemania.

La crisis humanitaria que vive el pueblo sirio resulta ser un gran obstáculo en el camino que tiene como objetivo superar los daños de la guerra

Para Peter Ford, entre los culpables hay algunos países occidentales.

«Lo que Siria necesita más que todo es su pueblo. En este sentido, parece que las potencias occidentales han centrado sus esfuerzos en la despoblación de Siria al fomentar la huida de sus habitantes. Hasta el día de hoy, varios países de Occidente hacen todo lo posible para impedir al regreso de los sirios a sus casas», opinó.

Sin embargo, añadió, la población de Siria da una respuesta a estas intenciones y vuelve a su patria. Según el exdiplomático, Siria necesita a su pueblo para asegurar su recuperación económica a largo plazo. Incluso pronosticó cuánto tiempo este proceso puede requerir.

«Siria tardará una década en recuperarse de las consecuencias de la guerra, pero no hay duda de que se recuperará. Los sirios son un pueblo paciente y resistente», concluyó.

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