Otro golpe para EE.UU.: Venezuela modificaría su constitución para albergar bases militares Rusas.

La polémica visita de los bombaderos nucleares rusos Tupolev TU-160 a Caracas la semana pasada no fue solo para una «cooperación militar entre países» como había asegurado el Ministro de la Defensa Vladimir Padrino López desde el aeropuerto Simón Bolívar.

El lunes trascendió a la prensa local que según el medio ruso TASS la visita tenía otro propósito: la presunta instalación de una base militar rusa en La Orchila, una isla, ubicada a 160 kilómetros de la capital, que Nicolás Maduro cedería a Putin con ánimos de mantenerlo como aliado estratégico de su régimen.

La isla, de 40 kilómetros cuadrados, funciona como base militar y por eso es un territorio completamente cerrado e inexplorado para los venezolanos, excepto para los miembros de las fuerzas militares Venezolanas. Reconocida también por ser –por tres días– el lugar de detención de Hugo Chávez durante el golpe de Estado de 2002.

Diosdado Cabello, número dos del  gobierno, no negó los rumores sobre la instalación de una base rusa en territorio venezolano: «Ojalá fuera verdad no una, dos, tres cuatro, sino diez (…) con qué razón dicen eso, ahora Venezuela sí es una amenaza». El también presidente de la Constituyente chavista señaló durante una sesión extraordinaria con motivo al rechazo a los planes intervencionistas de EE.UU. que «el imperio se alarma porque aterrizaron tres aviones rusos en una visita de cortesía. Nos llaman «guerreristas» porque se detuvieron a echar gasolina (repostar) como lo hacen en cualquier parte del mundo».

El diputado opositor y presidente de la comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, Francisco Sucre, dijo para ABC que están intentando averiguar la veracidad de la noticia, «si es cierto contradice nuestra Constitución que prohíbe en su artículo 13 el establecimiento de bases militares en el país». Un texto que sería modificado el año que viene por la Constituyente de Maduro creada para ese fin.

Ante la evidente confrontación con Washington, el Gobierno de Venezuela intenta mostrar todo su poderío militar semanas antes de la toma de posesión legitima como presidente por otro período de seis años, el próximo 10 de enero.

A pesar del espaldarazo que Putin le dio públicamente a Maduro, este deberá asumir el cargo enfrentándose con los parte de Estados Unidos y la Unión Europea quienes intentan  desestabilizar el gobierno actual.

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