La Organización Mundial de la Salud señala que Cuba se dirige a eliminar el VIH-SIDA entre la población.

Cuba: hacia una generación sin VIH

Cuba se convirtió en el primer país del mundo en eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH y de la bacteria causante de la sífilis como problemas de salud pública. Otros países están siguiendo su ejemplo. Informa: Andréia Azevedo Soares.

Boletín de la Organización Mundial de la Salud

Hace cinco años, mientras se miraba al espejo, Yusleidys Fernández observó que tenía una erupción en el rostro. Por precaución, decidió acudir a un policlínico de La Habana para que la viera un médico.

Tras examinar las lesiones cutáneas, el médico le preguntó si quería someterse una prueba de detección del VIH. La prueba inicial dio positivo, y una segunda prueba confirmó la mala noticia.

«Estaba asustadísima. No podía creer lo que me estaba pasando, me sentía destrozada. Era muy joven y ni siquiera había sido madre», cuenta Yusleidys.

Ahora, a los 29 años, Yusleidys se siente orgullosa de su niña de tres años, que se llama Lola y goza de buena salud. Lola es una de los 112 niños sanos nacidos en Cuba de madres con VIH en 2013. Ese año, solo dos bebés nacieron con VIH en el país caribeño, y solo tres con sífilis congénita.

Una madre con VIH sostiene a su hijo, nacido sin VIH, en el Policlínico Bernardo Posse en la Habana, Cuba.

Las estadísticas mundiales indican que más de un millón de embarazadas están infectadas por la bacteria causante de la sífilis, una enfermedad crónica debilitante que puede ser letal para el feto pero que se puede tratar con penicilina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y sus asociados están trabajando con los países para prevenir la transmisión maternoinfantil del VIH y la sífilis.

El 30 de junio de 2015, Cuba se convirtió en el primer país del mundo en recibir el reconocimiento oficial de la OMS como país que ha eliminado la transmisión maternoinfantil del VIH y la sífilis como problemas de salud pública.

Al logro alcanzado por Cuba le siguieron los de Belarús y Tailandia. Desde entonces, la OMS ha reconocido oficialmente que Armenia ha eliminado la transmisión maternoinfantil del VIH y que Moldova ha hecho lo propio con la sífilis congénita.

Para que se valide la eliminación, deben nacer en el país menos de 50 niños con VIH por cada 100 000 nacidos vivos. Además, la tasa de transmisión del VIH de la madre al hijo debe ser inferior al 2%.

La epidemia de infección por VIH en los países de América Latina y el Caribe comenzó en la década de 1980. Cuba fue uno de los primeros países de la región en aplicar un programa específico de prevención y tratamiento, que ahora ofrece tratamientos antirretrovíricos a todas las personas infectadas por el virus.

Gracias a programas como este que se han adoptado en la región, la prevalencia de la infección por el VIH entre las embarazadas de estos países es del 0,5% o incluso inferior.

Desde 2010, expertos de la sede de la OMS y de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Oficina Regional de la OMS para las Américas, han colaborado con Cuba y con otros países latinoamericanos y caribeños con el fin de aplicar una iniciativa regional para reducir la transmisión maternoinfantil del VIH a un nivel muy bajo, «de modo que deje de ser un problema de salud pública», tal como indican las Orientaciones mundiales sobre los criterios y procesos para la validación de la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH y la sífilis publicadas en 2014.

En 2013, nueve países y territorios de las Américas presentaron datos indicativos de que satisfacían los requisitos para que se declarara la eliminación o que estaban cerca de cumplirlos; Cuba era uno de ellos (los otros eran Anguila, Barbados, Canadá, Jamaica, Montserrat, Puerto Rico, Saint Kitts y Nevis, y los Estados Unidos de América).

De hecho, según señala la Dra. María Isela Lantero, Jefa del Programa Nacional de Prevención y Control de las ITS/VIH-sida, hacía ya tres años que su país había estado presentando tales datos.

Trabajadores sanitarios del Policlínico Bernardo Posse en La Habana, uno de los 451 policlínicos comunitarios cubanos.

«En el caso de la sífilis congénita, nuestros indicadores mostraban que en la década de 1980 ya la habíamos eliminado», dice la Dra. Lantero.

En cambio, según señala, «eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH tomó más tiempo. Cuando se inició la epidemia en nuestro país, pocas mujeres se quedaban embarazadas. Es lógico: había mucho miedo. No conocíamos bien la enfermedad ni disponíamos de los métodos de control que utilizamos en la actualidad».

La probabilidad de que una gestante infectada por el VIH que no toma tratamiento antirretrovírico transmita la infección al feto o al niño durante el parto o la lactancia es del 15 al 45%. En cambio, si toma estos fármacos, el riesgo se reduce a alrededor del 1%. No se dispone de una terapia curativa para esta infección, pero los antirretrovíricos permiten controlar el virus y reducir el riesgo de transmisión.

En Cuba, las gestantes (y sus parejas) se someten a pruebas de detección del VIH y de la sífilis en los tres trimestres del embarazo. A los VIH positivos se les prescribe un tratamiento antirretrovírico, y las embarazadas dan a luz por cesárea y pueden comprar leche maternizada a un precio muy reducido gracias a que las subvenciones gubernamentales.

Estas medidas han permitido que la mayoría de las embarazadas infectadas por el VIH en Cuba lleven una vida productiva y tengan bebés sanos, como Lola.

Para Arachu Castro, especialista en antropología de la medicina, el éxito de Cuba es fruto principalmente de su sólida red de atención primaria. Según indica la Dra. Castro, «esta red es la columna vertebral del sistema de salud cubano y funciona a nivel comunitario».

«La asistencia prenatal está al alcance de todas las embarazadas porque en cada barrio hay un consultorio donde atienden un médico y una enfermera de la familia», añade la Dra. Castro, que ocupa la cátedra Samuel Z. Stone de Salud Pública para América Latina de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans (Estados Unidos de América).

Los 451 policlínicos comunitarios son considerados el pilar fundamental del sistema de salud cubano y tratan la mayoría de los problemas de salud de la población.

En 2015, los policlínicos y los consultorios de médicos y enfermeras trataban y asesoraban al 92% de las 21 250 personas infectadas por el VIH en la isla. Además, Cuba cuenta con una red de más de 230 laboratorios que realizan pruebas de detección de la infección por el VIH, la sífilis y otras enfermedades infecciosas.

La Dra. Castro señala que «en conjunto, es un sistema de salud que responde a las necesidades de la población. Los médicos y las enfermeras están cerca de la gente, conocen a sus pacientes por su nombre y están familiarizados con las presiones sociales y los problemas del barrio, como la falta de electricidad o de agua».

La apuesta de Cuba por la promoción de la salud y la atención primaria ha dado sus frutos. De acuerdo con los datos del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, la prevalencia de la infección por el VIH en la isla caribeña ha sido siempre la más baja en las Américas y ha estado entre las más bajas del mundo.

En 2014, esta prevalencia en la población adulta de 15 a 49 años era de un 0,2 a un 0,3%. A principios de la década de 1990, el país empezó a dar tratamientos profilácticos para prevenir la transmisión maternoinfantil del VIH desde el principio, y los médicos comenzaron a prescribir zidovudina a las embarazadas infectadas.

En 2001, Cuba desarrolló varios medicamentos genéricos para tratar la infección por el VIH. Los fármacos antirretrovíricos se convirtieron en el tratamiento habitual y siempre han sido gratuitos para los pacientes.

Cuba produce cinco medicamentos genéricos para tratar el VIH, que se combinan con otros medicamentos fabricados en el extranjero que se importan gracias a la financiación del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. Hoy en día, el tratamiento antirretrovírico se prescribe gratuitamente a todas las embarazadas y los bebés infectados por el VIH, con independencia de su estado clínico e inmunológico.

Además, los trabajadores sanitarios explican las ventajas de dar a luz por cesárea, en lugar del parto vaginal, con el fin reducir el riesgo de transmisión, así como la importancia de utilizar preservativos durante y después del embarazo.

A diferencia de las orientaciones de la OMS, que aconsejan a las mujeres infectadas por el VIH que viven en países de ingresos bajos y medianos que alimenten a sus bebés con leche materna mientras toman tratamientos antirretrovíricos, en Cuba se les recomienda encarecidamente que den leche maternizada a sus niños y se les complementa la ración de alimentos para que puedan comprarla.

La Dra. Lantero explica: «Queremos avanzar paso a paso. Actualmente, no recomendamos a las mujeres infectadas por el VIH que alimenten a sus bebés con leche materna. Confiamos en las ventajas de nuestras leches de sustitución, que son inocuas y se pueden comprar a un precio asequible».

En noviembre de 2013, Cuba solicitó a la OMS la validación de la eliminación de la transmisión maternoinfantil del VIH y la sífilis.

Para fundamentar esta petición, los funcionarios del Ministerio de Salud Pública prepararon un informe de país en 2014, que fue examinado por expertos independientes.

Además de reducir la transmisión maternoinfantil del VIH a un nivel muy bajo, los países deben demostrar su compromiso político con las metas de eliminación, tener programas bien establecidos de salud materna e infantil y de lucha contra esta infección y contar con servicios fiables de laboratorio y con un sistema sólido de información sanitaria. Asimismo, es fundamental que se respeten los derechos humanos y se cumplan los principios de la igualdad de género y de compromiso de la sociedad civil.

Al año siguiente, un equipo de expertos internacionales realizó una evaluación a nivel nacional, tras la cual recomendaron validar la solicitud de Cuba, una validación que fue aprobada por un comité de 17 expertos externos que asesoran a la Sede de la OMS en esta esfera.

El 30 de junio de 2015, la OMS anunció que Cuba había dado este importante paso para librar del sida a la siguiente generación.

La validación significa también que se alcanzado este logro respetando los derechos de las mujeres infectadas por el VIH, es decir, sin ejercer presiones sobre ellas en relación con ningún servicio de salud. Sin embargo, esto no siempre había sido así en el país caribeño.

Entre 1986 y 1993, se obligó a todos los cubanos infectados por el VIH a vivir en sanatorios para enfermos de sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). Estas instalaciones, que actualmente se denominan Centros de Atención Integral a Personas con VIH/sida, prestan atención ambulatoria y educan a personas infectadas por este virus sobre la importancia de tomar alimentos saludables, tener una buena higiene personal y cumplir el tratamiento.

El Día Mundial del SIDA es una oportunidad para mostrar nuestro apoyo a los 36,7 millones de personas de todo el mundo que han contraído esta infección. Este año, la campaña de la OMS se centra en varios aspectos de la prevención, incluida la reducción de la transmisión maternoinfantil.

Yusleidys Fernández tiene un mensaje con motivo del Día Mundial del SIDA: «Estar infectada no impide tener una familia, y el VIH no es el fin del mundo. Si tomas la medicación y sigues los consejos de los médicos para mantener la viremia lo más baja posible, puedes tener un bebé maravilloso».

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