Argentina: “Me estoy enloqueciendo”, joven desesperado tras buscar trabajo por 3 años y alimentar sus gatitos.

Maximiliano Zapata tiene 21 años y desde hace tres años que está desempleado. Todos los días viaja desde Escobar hasta Capital para pedir ayuda. “Necesito un trabajo no pido más”.

Desesperado y al borde del llanto, Maximiliano Zapata cuenta que necesita que alguien lo ayude. “Estoy buscando trabajo fijo y estable, que no sea eventual”, dijo a minutouno.com.

La vida laboral de Zapata cambió de rumbo abruptamente en 2016 y ya no volvió a recuperarse. En esa época tenía 18 años y no renovaron su contrato en la empresa donde trabajaba. Desde ese entonces no logró conseguir un empleo formal.

Zapata vive solo desde que tenía 15 años y alquila una pieza en Garín, partido de Escobar, por la que debe pagar $2000 mensuales, más $500 de luz. Para poder pagar ese dinero, el joven viaja todos los días desde hasta Capital y con un cartel en mano y su CV impreso busca una esquina en el centro y se sienta a esperando que alguien lo ayude. “Mis ingresos mensuales no llegan ni a los $3000 mensuales, es injusto lo que me sucede”, dice preocupado.

“Yo puedo trabajar de cualquier cosa, solo necesito que me den una oportunidad. Tengo la capacidad”, manifestó el joven de 21 años.

A diferencia de otros chicos de su edad, Zapata vive el día a día pensando en cómo hacer para conseguir comida y plata para garantizarse el lugar donde duerme. “Me abruma estar preocupado todos los meses por pagar el alquiler. A veces dejo todo guardado en las valijas por si no llego y me estresa no saber a dónde ir”, cuenta.

Este lunes es la fecha límite en la que debía pagar el alquiler y sólo consiguió $1000. Entonces viajó de nuevo a Capital a buscar trabajo con el fin de conseguir lo que le falta. “No quiero vivir en la calle. La situación es difícil, hay personas conflictivas, llenas de problemas complejos y algunos son violentos”, manifiesta. Este anuncio fue puesto aquí automáticamente por AdSense. Haz clic aquí para saber más.

“Estoy teniendo dolores de cabeza constantes y necesito un médico para ver qué sucede. Me entristece mi situación. Me siento triste, deprimido así. La calle me está dañando psicológicamente”, señala.

El joven remarcó que no recibe ayuda ni de su familia ni del Gobierno. “Mi mamá no me puede ayudar por somos 10 con mis hermanos. Desearía ser yo el que la ayude a ella, pero por ahora no puedo. Y no puedo decir que alguien del gobierno me dio una mano”, asegura.

“Esta situación me desanima, me hace dar ganas de llorar porque no puede ser que esté casi en la calle y no consiga un trabajo para poder vivir. Esto se soluciona simple: trabajando. Necesito un trabajo no pido más”, concluyó.

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