Como profesional de la salud formada por la revolución en las enseñanzas de Martí, el Che y Fidel, creo en el altruismo, en el humanismo y en el internacionalismo, que constituyen la esencia de la formación médica en mi país, haciendo valer lo que expresará el Apóstol: “Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad”.

Miles de colaboradores cumplimos el deber internacionalista en toda la geografía venezolana y las dificultades no impiden el cumplimiento de nuestra misión, teniendo la voluntariedad como principio.

Como médico de la Parroquia “La Candelaria”, trabajo en la Promoción de Salud y la Prevención de Enfermedades, en la vacunación, parto humanizado, dispensarización de la población y realizamos Jornadas de Salud en las zonas con mayor necesidad de atención médica.

Los pueblos de Nuestra América y del resto del mundo, deben conocer que siempre podrán contar con mi vocación humanista y solidaria, interesada solamente en mejorar la salud de la población a la que atendemos, sin importar filiación política, raza o credo religioso.

El compromiso internacionalista que asumimos los profesionales de la salud al graduarnos en las Universidades Médicas de Cuba, lo seguiremos cumpliendo en el lugar que se necesite, porque un médico solo es esclavo de su vocación humanista.

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