AMLO no está solo: China incluye a México en la nueva ruta de la seda.

Era solo cuestión de tiempo para que las ramificaciones de la Nueva Ruta de la Seda alcanzaran a México y el gobierno de este país comenzara a plantearse la necesidad de incorporarse al gran proyecto comercial y geopolítico de China.

El 9 de mayo pasado, el director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), Rogelio Jiménez Pons, declaró en entrevista para la Agencia Xinhua que México «estaría deseoso de participar» en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que es como oficialmente se le conoce al gran proyecto chino.

Según el funcionario mexicano, el objetivo de integrarse es «crear infraestructura turística, generar conectividad, accesos, aeropuertos». La declaración es relevante sobre todo porque se trata del director del organismo que tiene como encargo, entre otras cosas, la licitación de la construcción del polémico Tren Maya, un ferrocarril con fines originalmente turísticos que está entre las cinco grandes obras de infraestructura del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Pero ¿por qué China quiere sumar a México a una iniciativa surgida en principio para conectar al supercontinente euroasiaticoafricano? Y, ¿por qué a México le interesaría integrarse? ¿Cuáles serían las consecuencias de ello?

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