Desde que llegó Bolsonaro, la Amazonía ha perdido más de 3.000 kilómetros cuadrados.

Desde que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, asumió el cargo en enero, el área boscosa de la Amazonía ha perdido más de 3.000 kilómetros cuadrados. A pesar de los esfuerzos de los Gobierno anteriores y de los grupos ambientalistas por recuperar la zona, la motosierra de Bolsonaro no tiene piedad y está acabando con todo a su paso.

El mandatario y todo su ejecutivo están empeñados en negar las cifras de deforestación reveladas por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe). El ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, anunció este 1 de agosto que Brasil adoptará en breve un nuevo sistema para obtener los datos de deforestación.

En la actualidad, el Inpe, vinculado al ministerio de Ciencia y Tecnología, ya capta imágenes vía satélite en tiempo real, aunque los último datos revelados no agradaron nada al mandatario, quien ha recibido fuertes críticas de importantes expertos internacionales.

Según el Inpe, en junio en junio la deforestación de la Amazonía aumentó un 88% respecto al mismo mes del año anterior, aunque tanto el presidente como el ministro de Medio Ambiente niegan tal aumento.

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