«No hagáis guerras, solo las ganan los ricos».

A Rafael Gómez, que ahora vive en Estrasburgo, le ha llegado el reconocimiento que ha hecho el Gobierno de España a su unidad, La Nueve. En su casa guarda su gorro cuartelero, fotos, papeles y recuerdos de su trayectoria desde julio de 1938. Se cumplen ochenta años del inicio de aquella II Guerra Mundial en la que él y sus compañeros se convirtieron en héroes. El Periódico logró hablar con Rafael y lo que les contó es realmente interesante.

Rafael cuenta a El Periodico que su principal recuerdo es el miedo y todo lo haces corriendo: «yo desembarqué corriendo». «Primero nos pusieron un uniforme inglés, luego otro americano, y al final uno francés. A los coches le poníamos en el capó la estrella americana, para que nuestra aviación los viera bien, pero los alemanes también ponían la estrella».

Respondiendo por qué sentía por los nazis que tenía enfrente, el exmilitar responde sin dudar con un mensaje antibélico. «No siento nada. La guerra es muy mala, muy mala. La guerra es mala siempre. Es mala en España; es mala en Argelia; es mala en Túnez; es mala en Europa; es mala para ti y también lo es para tu enemigo».

«En la guerra no hay que ser valiente. En la guerra hay que ir normal, como todo el mundo. No hay que hacerse el valiente, porque no sirve de mucho. Es más normal ir cagado de miedo. Sobre todo cuando avanzas a pie, buscando patrullas, mirando si te sale uno por aquí o por allá», cuenta Rafael.

También habló el anciano de los compañeros muertos, indicando que «mueren tantos cada día que al final lo acabas comentando como si nada con el compañero: ‘¿Has visto? Fulano cayó esta tarde…’ Sin más. C’est tout». «La guerra mata a todo el mundo», sentencia.

«Yo no tenía ideas políticas. He luchado por lealtad, no por política. Nunca he tenido nada político. Sí soy cristiano. Estoy bautizado, como mis hijos. Pero no rezo: si voy a la iglesia, me quedo allí callado», indica Rafael, cuestionado por su ideología. «En combate tampoco rezaba; te da poco tiempo a pensar. Estás pendiente de que no te caiga una bomba y no saltes por los aires. Yo vivía en Badalona y tenía 17 años cuando me movilizó la República. Fui en la última quinta, la del Biberón. Pasé la frontera andando, y me llevaron a Barcarés», indica.

Sobre el trato que Francia dio a La Nueve, señala que «al principio no decían que éramos españoles. Decían que éramos franceses… hasta que la periodista Evelyn Mesquida contó nuestra historia. En el tercer regimiento éramos tres compañías, la IX, la X y la XI. Y en La Nueve casi nadie hablaba francés. Muchos venían de la Legión».

«No hagáis guerras. La guerra es mala para todo el mundo. Las guerras solo las ganan los ricos», respondió sobre si tiene algún mensaje para los jóvenes sobre la guerra. Un mensaje que se debería enmarcar y repetir a nuestra clase política cuando deciden vender armas a países que las usan contra pueblos inocentes o que deciden llevarnos a guerras injustas.

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