Blancos humillan y torturan a exministro por ser indígena en Bolivia.

La sombra de racismo emergió nuevamente por seguidores del candidato perdedor Carlos de Mesa y el cabecilla del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, al humillar y torturar al exviceministro de Interculturalidad, Feliciano Vegamonte, haciéndolo poner de rodillas y vejándolo bajo la amenaza de muerte hoy en Cochabamba únicamente por ser indígena.

“¡De rodillas, de rodillas! ¡Pedí perdón, pedí perdón!”, se escucha amenazar a los vándalos en un video, en el que se ve a Vegamonte de rodillas y con las manos juntas para rogar por su vida.

Lo humillaron, lo golpearon, lo amenazaron, le hicieron pedir perdón por nacer indio moreno y defender a Evo Morales. No conformes con esos vejámenes, difundieron el video en sus redes sociales sin importarles que los hijos y la familia de Vegamonte, exdirigente de la CSUTCB, vean horrorizados la dantesca imagen de su padre al borde de la muerte implorando que no lo maten.

En 2008, Sucre vivió una jornada similar de violencia marcada por la humillación a un grupo de campesinos capturado por una turba de seguidores del opositor Comité Interinstitucional. Los campesinos fueron obligados a marchar semidesnudos en medio de agresiones físicas y verbales, a arrodillarse y besar el suelo frente a la Casa de Libertad cual si fuera la época colonial cuando los invasores españoles masacraron y esclavizaron a los verdaderos dueños de estas tierras.

El racismo, discriminación y el odio que De Mesa y Camacho despertaron en Bolivia no tiene más que una débil excusa rechazar su derrota, sin argumentos, sin pruebas, sólo la violencia de sus hordas criminales, que hoy golpean al pueblo a título de democracia imponiendo la dictadura de sus garrotes a la gente humilde del pueblo boliviano.

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